El piercing en la oreja es un acto que consiste en perforar el lóbulo de la oreja u otras partes para poder insertar joyas. Esta práctica se ha popularizado mucho en los últimos años, pero puede ser muy dolorosa. ¿Qué tipo de piercing en la oreja es el más doloroso? Este artículo le ayudará a responder a esta pregunta.
Los diferentes tipos de piercings en la oreja
Existen muchos tipos de piercings en la oreja, cada uno con su propio nivel de dolor:
El lóbulo: este piercing se realiza en el lóbulo de la oreja y se considera el más simple, el menos doloroso y el más rápido de realizar.
Hélix: se trata del cartílago situado alrededor del cuello y suele ser más doloroso que el lóbulo porque implica una punción adicional.
Industrial: este piercing atraviesa dos partes del cartílago de la oreja y, por lo tanto, es más doloroso que los demás.
Tragus: al igual que el hélix, este piercing también atraviesa el cartílago y se considera uno de los más dolorosos.
Dolor del piercing en la oreja
El dolor asociado al piercing dependerá en gran medida de la zona elegida y de la experiencia personal de cada persona. La mayoría de las personas que se perforan dicen que sienten una cierta sensación de quemazón, como si les pincharan la piel, y que esto se vuelve rápidamente soportable. Algunos afirman que el tragus y el hélix son más dolorosos que el lóbulo porque la piel es más gruesa y los nervios son más sensibles. Sin embargo, según el profesional que realice el piercing y la técnica utilizada, es posible minimizar o controlar el dolor. Un buen técnico se tomará el tiempo para posicionar bien la aguja y procederá lenta y suavemente. Es importante tener en cuenta que todas las personas tienen una tolerancia diferente al dolor y que aquellas que ya se han sometido a piercings antes probablemente serán menos sensibles.
Enfermedades relacionadas con los piercings en la oreja
Aunque los piercings en la oreja pueden ofrecer un aspecto único e interesante, también pueden causar infecciones y complicaciones permanentes. Los principales riesgos incluyen:
Infecciones cutáneas y urinarias
Hinchazón, enrojecimiento y dolor excesivo
Reacciones alérgicas a los materiales utilizados (plata, oro, acero inoxidable, etc.)
Trastornos psicológicos
Trastorno auditivo
Daños en las arterias y los nervios
Por lo tanto, es importante prestar atención a la higiene y elegir un técnico experimentado y cualificado. Antes de hacerse un piercing, asegúrese de hablar con su técnico sobre las posibles complicaciones, los cuidados posteriores al piercing y los materiales utilizados. El piercing en la oreja se ha vuelto muy popular, pero conviene recordar que esta práctica conlleva cierto dolor. El lóbulo de la oreja es generalmente el menos doloroso, mientras que el tragus y el hélix se consideran los más dolorosos. También es importante tener en cuenta que incluso los piercings en la oreja menos dolorosos pueden causar infecciones, alergias y complicaciones permanentes. Por lo tanto, asegúrese de elegir un profesional experimentado y preste atención a la higiene.